sábado, 14 de julio de 2007

In-comunicados


¿Comunicación personal o a distancia? Cada vez más se elije la segunda opción. Ya no es telégrafo, ni teléfono: ahora es Internet y el Chat. Basta de mirarnos a las caras y también basta de escucharnos la voz: vamos a leernos.

Msn, Yahoo, ICQ, iChat: lo que sea. Hoy millones de personas se comunican de esta forma con sus amigos, familiares o con meros desconocidos.


Seba dice: voy para alla
Lucia dice: a que hora es el examen de economia?
Marcos dice: te quiero
Natalia dice: nada, acá al pedo
Cecilia dice: vamos a hacer algo?
Lucas dice: me mandas los ejercicios de matematica?
Romi dice: feliz cumpleaños


Estos son algunos ejemplos. Me animo a decir que casi todos los conocemos muy bien. Dejando de lado que cada conversación de estas es un insulto a la Real Academia Española, y también obviando las conversaciones con amigos y conocidos, llegó el momento de hablar de lo nuevo, lo más o menos distinto y asombroso (aunque ya no asombre prácticamente nada).

Se trata de “El éxito de un robot ciclotímico que conversa con internautas”. Así titulaba hoy El Observador en la sección Tecnología. El nombre del robot es Smartedchild, y desde el año pasado se vino haciendo cada vez más popular entre los chateros.

Hoy en día, gracias a la publicidad indeseada que brinda este robot en cada charla, el servicio es gratuito. Más de veinte millones de personas conversan con él. Smarterchild maneja distintos niveles de inglés, cambia su ánimo en función de las preguntas del usuario y es veloz e inteligente. Es capaz de enviar 500 mensajes por segundo. Además está muy informado sobre las noticias internacionales más relevantes. Ofrece juegos, horóscopo y conocimientos teóricos sobre ortografía, geografía y matemática.

Para aquellos que quieran comprobarlo, o quien esté aburrido o solo, dejo esta dirección: http://www.smarterchild.colloquis.com/

miércoles, 11 de julio de 2007

MÚSICA: El fenómeno MySpace


Hace cuatro años, Tom Anderson (29) y Chris De Wolfe (39) crearon MySpace. Este sitio fue impulsado por fanáticos de la música independiente. Numerosas bandas compartieron sus primeros singles, fotos, identidades y gustos con todo el mundo. Estos músicos “virtuales” lograron popularidad prácticamente instantánea gracias a Internet y su interactividad. Muchos cumplieron el sueño de dar a conocer su arte; algo impensable en épocas pasadas en las que millones de artistas se vieron opacados por las complicadas discográficas.

Un ejemplo de estrellato gracias a MySpace fue el de Lily Allen, la inglesa que logró fama gracias a este sitio. Esta chica de 21 años utilizó MySpace como promoción, y en pocos meses tenía más de 40 mil “amigos”. Allen aseguró: “Cuando abrí la página nunca se me ocurrió que podía utilizarse como vía de promoción”. “Lo cierto es que hay millones de bandas en MySpace”.

El pasado enero Dani Umpi recomendó, en su columna Tendencias mentales, una lista de bandas “raras”, trendys y virtuales. Algunas fueron Los super elegantes, Dkdent y Sexydance. En general siguen el estilo pop electrónico de Umpi, pero en MySpace se puede encontrar de todo.

En noviembre de 2006 la Rolling Stone ya advertía el fenómeno mencionando a Lily Allen, Santa Cruz, y Pinker Tones. En estas páginas los artistas escriben sus biografías, influencias musicales y demos. A veces hasta algún videoclip. Esto último para los que logran la popularidad y fama suficiente.

Pero también hay bandas más amateurs, adolescentes, de garaje. Lo cierto es que las discográficas van a tener que inventar algo diferente. O quizá este sea su apocalipsis, quién sabe.

A los que todavía no lo han hecho, los invito a que naveguen y busquen, porque hay para todos los gustos. Y después me cuentan.

domingo, 8 de julio de 2007

Introducción


El siglo XXI ya está siendo más de lo que muchos esperaban. Las relaciones sociales están cambiando. Las tecnologías y formas de expresión artística, también. Vocabularios, maneas de ser y actuar, vivencias, vestimenta, música, hobbies: todo se renueva a un ritmo frenético. El siglo XX dejó muchas cosas que desear desde el punto de vista moral, pero no se puede negar que contribuyó a grandes avances tecnológicos inimaginables. Hoy, en este nuevo siglo, se continúa por la misma senda, pero mucho más rápido.

Esto está generando brechas, grandes brechas entre jóvenes y adultos "inadaptados". También hay una gran distancia entre niveles socioeconómicos bajos y altos: está claro que no es fácil adaptarse a los avances tecnológicos cada vez más veloces. Un celular pasa a ser viejo en un par de meses, con suerte. Ni que hablar con las computadoras. En pocos años, quien no tenga una móvil, estará imposibilitado de hacer muchas tareas esenciales como trabajar y comunicarse. Y estos ejemplos son básicos, mínimos, comparados con todos los que faltan.

Día a día, jóvenes y no tan jóvenes buscan una identidad propia, única, diferente. Tratan de innovar en vestimenta, lugares en los que reunirse, amigos con quien relacionarse, gustos, consumos, etc.

Ahora surge una importante duda: ¿El siglo XXI, la globalización y los avances tecnológicos contribuyen a crear identidades propias o acoplan este deseo logrando exactamente lo contrario?